El Pentáculo: Octubre – Cuando el velo se afina

EL PENTÁCULO

Periódico mensual de Runa Luna Coven

Octubre


El TEMA DEL MES

Cuando el velo se afina: Samhain, el umbral entre dos mundos

Hay fechas dentro de la Rueda del Año que tienen una energía muy concreta, y Samhain es una de ellas. Cuando pensamos en esta época solemos relacionarla inmediatamente con Halloween, las calabazas, los disfraces y las historias de fantasmas, pero detrás de todo ese imaginario existe una celebración mucho más antigua, vinculada al final de la cosecha, la llegada del invierno y la relación con quienes ya han muerto.

Samhain pertenece a ese tipo de festividades que hablan de transición. No estamos simplemente ante el final de un mes o ante una celebración más del calendario. En las antiguas tradiciones gaélicas, Samhain señalaba el final de la temporada de cosecha y el comienzo del invierno. Era uno de los grandes momentos del año, junto con Imbolc, Beltane y Lughnasadh.

Y hay algo especialmente interesante en esta fecha: se consideraba un momento liminal. La palabra liminal viene del latín limen, que significa «umbral», y describe esos espacios en los que estamos entre una cosa y otra: ni completamente en un lugar ni todavía en el siguiente.

Ese concepto encaja perfectamente con Samhain. La cosecha ha terminado, pero el invierno todavía está comenzando. La luz disminuye, pero todavía no hemos llegado al punto más oscuro del año. Un ciclo termina mientras el siguiente empieza a prepararse.

De ahí nace también su relación con el mundo de los muertos y con los ancestros. En el imaginario tradicional asociado a Samhain, esta era una época en la que las fronteras entre el mundo humano y el Otro Mundo podían encontrarse más abiertas. Los muertos, los seres sobrenaturales y otras entidades pertenecientes al folclore gaélico ocupaban un lugar importante en las historias vinculadas a esta fecha.

Con el paso del tiempo, muchas de estas tradiciones fueron transformándose y mezclándose con otras celebraciones. Halloween heredó parte de ese imaginario, aunque Samhain y Halloween no son exactamente lo mismo.

Para las brujas contemporáneas, Samhain se ha convertido también en un momento para mirar hacia dentro, recordar, honrar a quienes estuvieron antes y hacer balance. Sobre todo, nos recuerda que los finales también forman parte del camino.

Quizá por eso el símbolo del umbral resulta tan apropiado. No tenemos que saber todavía qué hay al otro lado. A veces basta con reconocer que ya no estamos donde estábamos.


LA RUEDA DEL AÑO

Samhain: la noche en que el velo se afina

La Rueda del Año divide el ciclo solar en ocho festividades conocidas como sabbats. Cuatro corresponden a los solsticios y equinoccios, y las otras cuatro —Imbolc, Beltane, Lughnasadh y Samhain— proceden de antiguas festividades estacionales de tradición celta y, especialmente en el caso de Samhain, gaélica.

Samhain ocupa el lugar del final de la cosecha y el comienzo del invierno. En el calendario moderno suele celebrarse alrededor del 31 de octubre y el 1 de noviembre, aunque las fechas y las formas de celebración pueden variar según la tradición.

Para entender por qué era tan importante hay que recordar cómo era la vida de las sociedades agrícolas. El final de la cosecha no era simplemente una época bonita del año: de ella dependía buena parte de la supervivencia durante los meses fríos. Había que recoger los cultivos, almacenar alimentos y prepararse para un periodo en el que encontrar comida fresca resultaba mucho más difícil.

Por eso Samhain tenía también una dimensión muy práctica. Se cerraba una etapa de abundancia y comenzaba otra mucho más dura. Los animales que no podían mantenerse durante el invierno podían ser sacrificados y la carne conservada, mientras que las comunidades reunían recursos y se preparaban para los meses que estaban por llegar.

Detrás de muchos rituales estacionales encontramos precisamente eso: la necesidad humana de comprender y acompañar los grandes cambios de la naturaleza.

En el folclore irlandés y escocés, Samhain aparece además relacionado con el Otherworld, el Otro Mundo. Las historias tradicionales hablan de una época especialmente liminal, en la que determinados seres sobrenaturales podían aparecer con mayor facilidad. Esto ayuda a comprender por qué alrededor de Samhain encontramos tantas historias sobre espíritus, encuentros sobrenaturales, adivinación y protección.

Algunas costumbres asociadas a estas fechas incluían encender hogueras, utilizar disfraces o realizar prácticas adivinatorias. No todas pertenecen exactamente al mismo periodo histórico ni se practicaban de la misma manera en todos los lugares, pero forman parte del amplio conjunto de tradiciones que terminaron construyendo el imaginario de Samhain y, siglos después, el de Halloween.

La celebración contemporánea de Samhain tampoco es una reconstrucción exacta de una festividad gaélica antigua. Muchas prácticas que hoy asociamos con el Samhain pagano proceden de reconstrucciones modernas, tradiciones wiccanas y otras corrientes neopaganas.

Y esto es importante saberlo. Celebrar Samhain hoy no significa repetir literalmente lo que hacía una comunidad hace siglos. Podemos estudiar su origen y, al mismo tiempo, construir una práctica contemporánea consciente. Podemos encender una vela por nuestros ancestros, preparar una comida especial, visitar la tumba de alguien querido, escribir en nuestro grimorio, hacer balance del año o simplemente sentarnos en silencio y reconocer que una etapa ha terminado.

La Rueda sigue girando. Y Samhain nos recuerda que no todo crecimiento ocurre hacia fuera. Hay temporadas para florecer y temporadas para recogerse.


BAJO LA LUNA

La Luna de Samhain: ciclos, cierre y renovación

Si observamos la Luna durante unos meses, hay algo que termina resultando evidente: nada permanece igual durante demasiado tiempo. Crece, alcanza su plenitud, empieza a disminuir, desaparece y vuelve a comenzar.

Precisamente por eso la Luna puede convertirse en una herramienta interesante para acompañar nuestros propios procesos, especialmente durante una época como Samhain, en la que el concepto de cierre adquiere tanta importancia. No se trata de pensar que la Luna determina lo que nos ocurre, sino de utilizar sus fases como un lenguaje simbólico para observar nuestro propio ritmo.

La Luna nueva es ese momento en el que prácticamente no podemos verla en el cielo. Simbólicamente puede representar el vacío que existe antes de comenzar algo. No hace falta llenarlo inmediatamente. En Samhain podemos aprovechar esta fase para preguntarnos qué necesitamos dejar descansar, qué queremos comenzar cuando llegue el momento adecuado y qué necesita realmente nuestra atención.

Después de esa oscuridad comienza a aparecer de nuevo y llega la Luna creciente, una fase que podemos relacionar simbólicamente con el crecimiento y el desarrollo. Si durante Samhain hemos identificado algo que queremos cambiar, esta etapa puede ser un buen momento para comenzar a darle forma. No hace falta hacerlo todo de golpe. Puede tratarse de un hábito, un proyecto, una conversación, un límite o una decisión.

Cuando llegamos a la Luna llena nos encontramos con el punto de máxima iluminación del ciclo lunar. Dentro de una práctica simbólica puede utilizarse para observar aquello que ha alcanzado su punto máximo o que necesita ser visto con mayor claridad. En lugar de preguntarnos solamente qué queremos conseguir, podemos preguntarnos qué se ha hecho evidente durante este ciclo. A veces una Luna llena no nos muestra algo nuevo; simplemente ilumina algo que ya estaba ahí.

Después llega la fase menguante, y aquí encontramos una conexión especialmente bonita con Samhain. La luz empieza a disminuir hasta llegar nuevamente a la Luna nueva. Puede ser un momento apropiado para prácticas relacionadas con la limpieza, el descanso, la revisión y el desapego.

Durante esos días podemos revisar nuestros espacios, nuestros objetos, nuestros compromisos e incluso nuestros pensamientos y preguntarnos: «¿Esto sigue teniendo un lugar en mi vida o simplemente me he acostumbrado a cargar con ello?».

Soltar no significa destruir ni rechazar todo lo anterior. Podemos agradecer algo y dejarlo marchar al mismo tiempo.

Durante octubre puedes llevar una pequeña anotación en tu grimorio. Cada vez que cambie la fase lunar, escribe qué estás sintiendo, qué estás aprendiendo y qué necesitas en ese momento. Cuando termine el mes, vuelve a leerlo. Quizá descubras patrones que no habías visto mientras estabas dentro del proceso.


EL SABER DE LAS BRUJAS

La magia de cerrar ciclos

Hay una diferencia importante entre terminar algo y cerrar algo. Una situación puede terminar sin que emocionalmente hayamos conseguido darle un cierre. Podemos dejar un trabajo y seguir pensando en él durante meses, terminar una relación y continuar teniendo conversaciones imaginarias o mudarnos de casa y seguir sintiendo que una parte de nosotras continúa allí.

Cerrar un ciclo no significa olvidar. Significa integrar.

El otoño nos ofrece una imagen muy sencilla para entenderlo. Un árbol no se aferra a todas sus hojas porque tenga miedo de quedarse desnudo. Las deja caer cuando llega el momento. Y esa caída no significa que el árbol haya fracasado. Significa que está entrando en otra fase.

Nosotras también atravesamos etapas en las que necesitamos dejar caer determinadas cosas, aunque no siempre sepamos cuáles.

Quizá mantienes algo simplemente por costumbre y no por deseo. Quizá te pesa más de lo que te aporta, aunque no sea necesariamente algo malo. Quizá ya no reconoces a la persona que eres dentro de determinada situación. También puede ocurrir que sepas que quieres cambiar algo, pero continúes esperando ese momento perfecto que rara vez aparece.

Y hay una señal especialmente interesante: que la idea de soltar te dé miedo, pero al mismo tiempo te produzca cierto alivio.

Cerrar un ciclo no siempre requiere una gran decisión. A veces comienza simplemente con reconocer una verdad que llevábamos tiempo evitando.

Y aquí está una de las enseñanzas más importantes de este mes: soltar también es un acto de amor. No solo hacia nosotras, también hacia aquello que fue. Porque no todo lo que termina tiene que convertirse en algo que lamentamos. Hay cosas que pueden haber sido maravillosas y, aun así, haber llegado a su final.


LA BOTICA DE LA BRUJA

Calabaza y romero

Octubre tiene sus propios aromas, colores y sabores, y entre ellos encontramos dos elementos especialmente interesantes para nuestra botica de temporada: la calabaza y el romero.

La calabaza pertenece a un grupo de plantas cultivadas desde hace miles de años en América. Su presencia en Halloween, sin embargo, es bastante más reciente y está relacionada con la tradición de tallar linternas.

Antes de que la calabaza se convirtiera en el símbolo que conocemos actualmente, en Irlanda y Escocia se utilizaban otros vegetales, especialmente nabos, para crear linternas durante determinadas celebraciones. Cuando la tradición llegó a Estados Unidos, la calabaza —mucho más grande y abundante allí— terminó convirtiéndose en el soporte habitual para estas linternas.

Pero más allá de Halloween, la calabaza encaja perfectamente con el simbolismo de la cosecha. Es alimento, es semilla, es fruto y es abundancia. Podemos incorporarla a nuestra práctica de una manera muy sencilla: colocar una pequeña calabaza en el altar durante octubre, utilizar sus semillas como elemento decorativo o preparar una comida de temporada y convertir ese momento en una pequeña práctica de agradecimiento.

No todo necesita ser complicado para tener significado.

El romero es uno de esos ingredientes que probablemente muchas tenemos ya en casa. Su nombre científico es Salvia rosmarinus y pertenece a la familia de las lamiáceas. En la tradición popular europea ha estado asociado durante siglos con la memoria, la protección y la limpieza.

Su relación con la memoria resulta especialmente interesante para un número dedicado a Samhain. Podemos encontrarlo en distintas prácticas tradicionales: quemado como planta aromática, colocado en espacios domésticos, utilizado en baños rituales o incorporado a pequeños saquitos. También podemos preparar un sencillo manojo de romero y colocarlo cerca de la entrada de casa como símbolo de protección.

Y si queremos llevarlo al terreno más cotidiano, podemos utilizarlo para cocinar. Una buena práctica de brujería también puede empezar en la cocina.

Este mes puedes colocar una pequeña calabaza junto a unas ramas de romero en tu altar y, mientras lo haces, preguntarte: «¿Qué quiero nutrir durante el próximo ciclo?» y «¿Qué quiero proteger?».

Puedes dejar ambos elementos durante el mes y retirarlos cuando sientas que el ciclo ha terminado.

Nota: las propiedades tradicionales o simbólicas de las plantas no equivalen a propiedades medicinales. No ingieras preparados rituales ni utilices plantas sobre la piel sin conocer previamente su seguridad, posibles contraindicaciones y forma adecuada de uso.


LA PIEDRA DEL MES

Obsidiana: el espejo del alma

Pocas piedras encajan tan bien con el imaginario de octubre como la obsidiana. Su aspecto negro, brillante y profundo hace que muchas personas la relacionen inmediatamente con la protección y el trabajo de sombra.

Pero antes de hablar de simbolismo, merece la pena conocer qué es realmente. La obsidiana no es un mineral en sentido estricto, sino un vidrio volcánico natural. Se forma cuando una lava rica en sílice se enfría tan rápidamente que los minerales no tienen tiempo suficiente para cristalizar. El resultado es esa superficie lisa y vítrea que caracteriza a muchas obsidianas.

Algunas variedades tienen una superficie tan brillante que reflejan la luz, y esto ha contribuido a que diferentes culturas utilizaran la obsidiana para fabricar objetos reflectantes y superficies que podían funcionar como espejos.

En México existen importantes tradiciones relacionadas con la obsidiana, especialmente entre pueblos mesoamericanos. El uso ritual y simbólico de espejos de obsidiana está documentado en contextos prehispánicos. Uno de los ejemplos más conocidos es Tezcatlipoca, cuyo nombre en náhuatl suele traducirse como «Espejo Humeante», una importante deidad de la religión mexica.

Esto no significa que la obsidiana tenga un único significado universal. Su simbolismo cambia según la tradición. En la práctica espiritual contemporánea suele relacionarse con la protección energética, la introspección, los límites, el trabajo de sombra y la claridad frente a aquello que preferimos evitar.

Por eso podemos entender la frase «la obsidiana es un espejo del alma» no como una propiedad literal, sino como una imagen para trabajar con aquello que necesitamos mirar.

Si tienes una obsidiana, puedes sostenerla durante unos minutos y escribir en tu grimorio qué parte de ti estás evitando mirar, qué necesitas aceptar para poder avanzar y qué estás preparada para dejar atrás.

No busques respuestas bonitas. Busca respuestas honestas.

En cuanto a sus cuidados, recuerda que la obsidiana es relativamente fácil de rayar y puede romperse o astillarse debido a su estructura vítrea. Para limpiarla físicamente basta con un paño suave y, si es necesario, agua templada. Si la utilizas en prácticas espirituales, el método de limpieza energética dependerá de tu tradición. No existe un único método universalmente correcto.


HISTORIAS DE BRUJAS

El origen de Samhain

Para comprender Samhain hay que viajar hasta las sociedades gaélicas de Irlanda y Escocia. Y aquí conviene hacer una distinción importante: cuando hablamos de «los celtas» muchas veces imaginamos una única cultura con las mismas costumbres en todos los territorios, pero la realidad histórica fue mucho más diversa.

Samhain está especialmente documentado dentro del ámbito gaélico, y las referencias medievales irlandesas nos permiten conocer parte del lugar que ocupaba dentro del calendario tradicional.

Era uno de los grandes momentos de transición del año. El final de la cosecha daba paso al invierno, y el invierno no era simplemente otra estación. Era un periodo asociado al frío, la oscuridad y la necesidad de administrar cuidadosamente los recursos.

Las fuentes y estudios sobre las costumbres tradicionales muestran que este periodo estaba relacionado con reuniones comunitarias, hogueras, banquetes, sacrificios de animales y prácticas adivinatorias. También encontramos una fuerte presencia del mundo sobrenatural en las historias asociadas a Samhain.

En el folclore irlandés, determinados seres del Aos Sí —seres sobrenaturales vinculados al Otro Mundo— aparecen especialmente relacionados con esta época. Esto ayuda a comprender de dónde viene parte del imaginario moderno sobre los espíritus y las criaturas que pueden atravesar los límites entre mundos.

La relación entre Samhain y los muertos es real dentro del folclore y de las interpretaciones posteriores, pero conviene evitar una simplificación frecuente: no tenemos una única descripción antigua que demuestre que todas las personas gaélicas celebraban exactamente «la noche en que los muertos regresaban». Las tradiciones variaron según lugar y época.

Lo que sí encontramos es una fuerte relación entre Samhain, el Otro Mundo, los seres sobrenaturales y un momento considerado especialmente liminal.

Con el paso de los siglos, diferentes costumbres fueron cambiando. Las festividades cristianas de Todos los Santos y Todas las Almas quedaron situadas alrededor del mismo periodo del calendario, y determinadas tradiciones populares terminaron mezclándose. De este proceso surgió parte del camino que llevaría hasta Halloween.

Entonces, ¿Samhain es Halloween? No exactamente. Halloween es una festividad moderna con raíces en distintas tradiciones, entre ellas las celebraciones estacionales gaélicas y las festividades cristianas de Todos los Santos y Todas las Almas. Samhain, en cambio, pertenece al antiguo calendario estacional gaélico y posteriormente fue reinterpretado dentro de movimientos paganos y neopaganos contemporáneos.

Conocer esta diferencia no le quita magia. Al contrario. Nos permite celebrar sabiendo de dónde vienen las historias que hemos heredado y cuáles forman parte de reconstrucciones modernas.

Y quizá esa sea una de las mejores formas de honrar una tradición: conocerla antes de convertirla en nuestra.


LA HERRAMIENTA DE LA BRUJA

El caldero

Si existe una herramienta que parece haber nacido para acompañar un número dedicado a Samhain, es el caldero.

Su imagen aparece constantemente en el imaginario de la brujería: sobre el fuego, lleno de hierbas, preparando pociones o transformando ingredientes. Pero el caldero histórico fue mucho más que un objeto mágico. Era un recipiente de cocina que servía para preparar alimentos, hervir líquidos y trabajar con distintos materiales.

Precisamente por eso acabó convirtiéndose en un símbolo tan potente.

Dentro de un caldero, los ingredientes dejan de ser exactamente lo que eran. Una planta puede liberar su aroma, una raíz puede teñir el agua, la cera puede derretirse y los alimentos pueden cambiar completamente al cocinarse.

El calor transforma.

Y esa idea pasó fácilmente al terreno simbólico. El caldero puede representar el lugar en el que diferentes elementos se mezclan hasta convertirse en algo nuevo. Por eso está asociado con la transformación, la alquimia, la creación, la nutrición y la protección.

También tiene una relación interesante con la figura de la Diosa en determinadas tradiciones neopaganas, donde puede aparecer como símbolo de creación, renacimiento y del ciclo continuo de vida, muerte y renovación.

Piensa en lo que ocurre dentro de un caldero: algo entra de una forma y sale de otra. Eso es exactamente lo que ocurre con muchos procesos de nuestra vida. Una etapa termina, pero no desaparece sin más. Se convierte en experiencia, en aprendizaje, en memoria y en una parte de nuestra historia.

Podemos cambiar la forma en que entendemos lo que nos ha ocurrido sin negar que ocurrió.

Si tienes un caldero en tu altar, puedes colocar dentro una hoja seca y escribir en ella una palabra que represente algo que quieres transformar. No necesitas quemarla. Simplemente déjala dentro durante unos días. Cada vez que pases junto al caldero, recuerda que transformar algo no significa hacerlo desaparecer. Significa darle una nueva forma.


ENTRE BRUJAS

Escuchar el silencio

Esta sección quería escribirla de una manera diferente. No desde la historia ni desde las correspondencias, sino desde algo mucho más cotidiano: el silencio.

Estamos acostumbradas a llenarlo todo. Música mientras hacemos cosas, vídeos mientras comemos, el teléfono al lado incluso cuando no estamos utilizándolo, conversaciones, noticias, tareas y pensamientos. Y a veces, cuando por fin no hay nada haciendo ruido alrededor, descubrimos que nuestra cabeza tampoco estaba precisamente en silencio.

Samhain me parece una buena época para recuperar un poco ese espacio. No como una obligación espiritual. No necesitas sentarte durante una hora a meditar si eso no va contigo.

Puede ser algo tan sencillo como salir a caminar sin los auriculares, sentarte diez minutos antes de dormir, escribir lo que llevas varios días pensando o prepararte una infusión y no hacer nada más mientras la tomas.

Parece poca cosa, pero cuando dejamos de recibir estímulos constantemente empiezan a aparecer pensamientos que llevaban un tiempo esperando.

Quizá descubras que estás cansada. Que echas de menos algo. Que hay una decisión que llevas meses posponiendo. Que una relación ya no te hace sentir como antes. O que, en realidad, estás mucho más feliz de lo que pensabas.

El silencio no siempre nos da respuestas, pero sí puede ayudarnos a escuchar las preguntas que estábamos evitando.

Este Samhain quiero quedarme precisamente con eso: no todo necesita una respuesta inmediata.

Hay cosas que necesitan tiempo. Hay cosas que necesitan duelo. Hay cosas que necesitan distancia. Y hay cosas que simplemente necesitan que dejemos de hacer ruido suficiente para poder escucharlas.


EL RITUAL DEL MES

Ritual de protección de octubre

Octubre es un buen momento para dedicar unos minutos a cuidar nuestro espacio y nuestra energía. Este ritual es sencillo y está pensado como una pequeña práctica de protección para realizar en casa, especialmente si quieres preparar tu hogar para la llegada de Samhain.

Necesitarás

  • Una ramita de romero.
  • Un vaso o cuenco con agua.
  • Una pizca de sal.
  • Una vela blanca.
  • Una puerta o ventana de tu casa.

Comienza encendiendo la vela y colocando el vaso con agua delante de ella. Añade una pizca de sal y remueve tres veces lentamente.

Después toma el romero entre tus manos y piensa en tu casa como el espacio en el que descansas, creas, compartes y vuelves a ti misma. No necesitas imaginar ninguna barrera ni hacer nada complicado. Simplemente establece mentalmente la intención de que este sea un espacio cuidado y protegido.

Moja ligeramente las puntas del romero en el agua y pásalo por el marco de la puerta de entrada, desde dentro hacia fuera y después de nuevo hacia dentro. Hazlo lentamente, mientras dices:

«Que en este hogar permanezca aquello que trae paz, bienestar y armonía. Que todo lo que no me pertenece encuentre su camino lejos de aquí.»

Cuando termines, coloca el romero junto a la vela durante unos minutos.

Puedes dejar que la vela se consuma siempre que sea en un lugar seguro y bajo supervisión. Después, vierte el agua por el desagüe y devuelve el romero a la tierra o deséchalo de forma respetuosa.

No necesitas repetir este ritual cada vez que sientas que algo va mal. Puedes hacerlo simplemente como una práctica estacional, al comenzar octubre o cuando quieras dedicar un momento a renovar la sensación de protección de tu hogar.

A veces cuidar nuestro espacio también es una forma de cuidarnos a nosotras mismas.


EL GRIMORIO DE LA BRUJA

Una página para cerrar el ciclo

El grimorio también puede ser un lugar donde registrar nuestros propios cambios. Este mes, en lugar de copiar correspondencias o información sobre Samhain, quiero proponerte algo diferente: dejar constancia de dónde estás ahora.

Porque dentro de unos meses podrás volver a esta página y descubrir cuánto ha cambiado tu vida.

Toma unas páginas de tu grimorio y empieza por escribir tres cosas que hayas aprendido durante este periodo. No tienen que ser grandes descubrimientos. Puede tratarse de algo que hayas aprendido sobre ti, sobre una situación concreta o incluso sobre la manera en la que quieres vivir a partir de ahora.

Después pregúntate qué situación, pensamiento, costumbre o miedo ocupa un espacio que ya no quieres darle. Escríbelo sin intentar justificarlo.

Continúa con aquello que quieres agradecer. Piensa en algo que haya formado parte de este ciclo y que quieras reconocer antes de dejarlo atrás. Puede ser una persona, una experiencia, una etapa o incluso una versión de ti misma.

Y recuerda que no todo tiene que marcharse. También hay cosas que queremos conservar. Escribe qué quieres llevar contigo al siguiente ciclo, aquello que ha demostrado tener un lugar en tu vida y que merece seguir formando parte de ella.

Después llega una pregunta más: si pudieras cruzar una puerta y dejar algo al otro lado, ¿qué sería?

No necesitas saber todavía qué encontrarás al otro lado. Solo piensa en aquello que ya no quieres seguir cargando.

Por último, escribe qué quieres encontrar al otro lado de ese umbral. No hace falta que sepas exactamente cómo llegará. Puede ser una intención, una sensación, una experiencia o algo que quieras abrir en tu vida.

Para terminar, elige una sola palabra para el nuevo ciclo. Una palabra que quieras cultivar, recordar o proteger.

Cuando hayas terminado, antes de cerrar tu grimorio, escribe:

«No necesito llevar conmigo todo lo que me trajo hasta aquí.»

Y deja que esa frase se quede contigo.


GRACIAS POR ACOMPAÑARME EN ESTE PRIMER VOLUMEN 🖤

Y así llegamos al final de nuestro primer volumen de El Pentáculo.

Espero de corazón que hayas disfrutado de este pequeño viaje por Samhain, sus historias, sus símbolos y todo aquello que nos invita a mirar hacia dentro durante esta época del año. Esta es solo la primera edición, y cada mes volveremos con un nuevo número para seguir aprendiendo, descubriendo y compartiendo juntas distintos aspectos de la brujería, la naturaleza y la Rueda del Año.

El Pentáculo estará disponible de forma totalmente gratuita cada mes para que puedas leerlo y disfrutarlo cuando quieras.

Y si quieres ir un poquito más allá, recuerda que al suscribirte a nuestra página web tendrás acceso también al contenido exclusivo de cada mes, entre ellos el ritual exclusivo para suscriptoras que hemos preparado para este Samhain, con su intención, materiales, paso a paso y grimorio imprimible.

Suscribete desde este enlace: https://www.runalunacoven.com/suscripciones/

Espero que este primer número encuentre un pequeño hueco en tu mes y que alguna de sus páginas te acompañe más allá de esta lectura.

Nos vemos en el próximo Pentáculo.


CAMPAÑA ESPECIAL SAMHAIN

Y como Samhain también es una época para celebrar, durante estos días habrá una campaña especial en Runa Luna Coven.

Del 20 de octubre al 2 de noviembre podrás disfrutar de entre un 10 % y un 15 % de descuento en una selección concreta de productos de la tienda (exclusivo para suscriptoras).

Una pequeña oportunidad para descubrir algunos de nuestros productos, preparar tu altar para esta época del año o simplemente darte un capricho brujil.

Campaña Especial Samhain · Del 20 de octubre al 2 de noviembre

Consulta los productos incluidos cuando empiece la campaña y descubre qué he preparado para esta ocasión.

1 comentario en “El Pentáculo: Octubre – Cuando el velo se afina”

  1. Marilo Espino

    Bueno hace poco que te conozco pero fue un flechazo y dije es MI BRUJITA jjj
    Me está encantando todo lo que estoy descubriendo siempre me gustó este tema y me llamaba mucho la atención.
    Tengo que aprender mucho pues muchas de las cosas q e leído no sabía q era y lo e tenido q buscar.
    Me a gustado todo y e aprendido cosas , me a encantado y me e suscrito para saber más …. esperando ya el próximo.
    Enhorabuena y suerte es una gran iniciativa.

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